¿Equivocación?

Posted on 6 setembro 2006

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Eis abaixo o meu primeiro trabalho mais longo escrito em espanhol. É um conto que tem como característica principal ser pensado para ser adaptado para roteiro. Também devia ocupar no máximo duas páginas. Ou seja, ficou estranhamento curto, mas mesmo assim vale a pena echarle un ojo:

Es mañana. José entra en la comisaría más cercana de su casa, ubicada en un pueblito lejos 10km de su propiedad, y pide para hablar con el comisario. Un funcionario lo acompaña a la oficina del agente policial y le pide que se siente. No hace falta que José espere más de cinco minutos antes que el agente Antonio entre en la oficina y le salude. Le pregunta que pasa. José le cuenta que en la noche pasada, mientras volvía a casa, vio a un alienígena. Se lo cuenta al comisario con tranquilidad, como si fuera algo raro pero que suele pasar a veces. Agrega al relato que fue la primera vez que le tocó a él ver a un extraterrestre. En un primer momento le pareció algo raro. Tuvo miedo. Creyó que lo iban a llevar para hacer testes de orden fisiológico con su cuerpo. Pensó que lo iban a matar. Pero vio que no. Aparentemente el alienígena vino en paz. Quería charlar. Hablaran de todo y de nada. Conversaran como se fueran dos amigos de largo rato. José relata que cuando se dio cuenta, ya se había acostumbrado a la presencia, al aspecto del rostro y al olor raros que tenía el extraterrestre. José añade a su historia el hecho de haber invitado al raro amigo a su casa para tomar un mate. Al principio, su raro “amigo” no quiso venir. Parecía tener miedo de que le hiciera algún mal. José, sin embargo, le convenció a venir con el argumento de que no podía marchar sin haber probado un buen mate. El “amigo”, al final, aceptó la invitación y fue a la casa de José, que se quedaba a dos pasos.

Oficial Antonio, sorprendido pela historia, le pregunta a José si está seguro que lo que haya visto fue un alienígena. José contesta que sí y dice que lo vio tan cercano suyo y con tantos detalles que no podría haberse equivocado. Además, la pasó muy bien con él.

José continúa su relato contando al agente Antonio como charlaran en su casa, como le gustó al “amigo” el mate y como éste, enamorado de la bebida, se llevó dos paquetes.

El comisario Antonio se ve aturdido. No puede creer en lo que recién escuchó. Después de haber terminado el relato, se queda un buen rato parado, callado. Al final, se levanta, sale de la oficina y vuelve con un vaso de agua. Se lo ofrece a José pediéndole que tome. Le dice que se debe haber equivocado, que debe haber confundido el dicho “amigo” con una persona o con lo que sea. Quizás José haya soñado todo esto. José, no obstante, insiste que no y dice que está seguro de lo que vio y de lo que le pasó. El comisario Antonio, por lo tanto, le pregunta a José por qué vino a contar toda esa historia. José le explica que vino porqué quería contribuir con su testimonio a las investigaciones policiales y federales sobre ovnis y seres alienígenas. Le gustaría darles su testimonio, contarles como le pasó todo, como están equivocados con la manera que los figuran en la tele…

Oficial Antonio pide una vez más a José que tome un poco de agua, pues se debe estar confundindo. Como José insiste que haya visto un extraterrestre con muchos detalles y el oficial, de su parte, insiste que él está equivocado, los dos se ponen a discutir. Tan seguro de lo que haya pasado está José que, cuando el oficial le pide que se calme, pues que ya está ultrapasando la límite del aceptable, ve esto como una falta de educación de la parte del oficial y cambia el tono de voz. Se pone más enérgico. Empieza a gritar.

Lo que sigue es horrible.

José grita. El oficial se siente amenazado ante la actitud. José se pone nervioso. El oficial lo quiere calmar. José no se permite ser tocado. Antonio interpreta su gesto como una afronta. José se descontrola, injuria sin querer al oficial. Éste, ya sintiéndose completamente irrespetado, lo quiere prender. José no lo quiere y da gestos de huirse. Un quilombo se crea en la comisaría. Antes que José haya podido salir, el oficial Antonio ya había pedido ayuda por teléfono a sus compañeros y logra prender a José. La discusión continúa hasta el final del día.

Tres días se pasan y José continúa preso. En la cárcel, viéndose injustizado ante el hecho de que no le creen y ante haberlo tratado tan mal y con tanta desconfianza, se pone cada vez más nervioso, y cuanto más nervioso más gritaba y más se descontrolaba.

Tan grande fue su descontrol que el oficial Antonio lo ve un poco loco, un poco fuera de sí. Logra transferirlo a un sanatorio para que sea adecuadamente tratado. Lo transfieren y esto deja José todavía más descontrolado. En el sanatorio, le preguntan porqué sigue insistiendo en afirmar una cosa tan absurda, de que haya conversado con un alienígena. José sigue afirmándolo simplemente porqué se lo ha pasado. Y punto. Al cabo de un mes, los médicos diagnostican alucinación irreversible.

Mientras todo esto, en la máquina fotográfica digital de José, que está sobre su escritorio en casa, al lado del mate y de la bombilla, está una foto suya que sacó abrazando a su “amigo” alienígena, con quién José insiste haber pasado un largo rato charlando.

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